3 de noviembre de 2009

A Clockwork Orange - La Naranja Mecánica

Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, no puede destigrarse, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse.
 (José Ortega y Gasset)




¿Que por qué me da ahora por escribir sobre una película de 1971? Pues por dos motivos. El primero es que se puede encontrar durante unas semanas (la afluencia de cinéfilos determinará cuántas, como siempre) una reposición remasterizada del film, con ciertos arreglos que no ensombrecen ni estropean la cinta original. Más bien al contrario refuerzan las sensaciones que provoca ya el primer visionado. El segundo motivo es que es una película que me encanta y de la que me apetecía hablar (en otras palabras, porque me da la gana).

Pero para ser justos y desengañar a aquellas personas que hayan ensalzado la figura de Stanley Kubrick a raíz de esta película, he de decirles que está basada en una novela de Anthony Burguess escrita en 1962 y, además, Kubrick rechazó en un primer momento hacer la adaptación de la novela, recuperándola años más tarde por un motivo bastante comercial; hacer una película que calase entre la juventud y así no estancarse ante la opinión pública tras haber hecho películas como "Espartaco" y "2001...", y vaya si lo consiguió. Se podría decir que, sin ser la mejor película del cineasta, es sin duda una de las más personales.

ARGUMENTO



No contaré todo el argumento para quien no la haya visto.

Ya el primer plano de la película ha dejado su huella en la iconografía popular del siglo XX: la cara de Alex, con una pestaña postiza, mirándonos con una expresión a medio camino entre la burla y la locura. La cámara se va alejando y descubrimos, por lo que nos narra en "off" la voz del propio Alex, que está en el "Bar Lácteo Korova", en compañía de sus "drugos", Pete, Georgie y Dim, todos ellos vestidos de blanco con sombrero y botas militares negras, y tomándose todos su ración de "Leche Plus" (o "Moloco vellocet") para disponerse a una sesión de ultraviolencia. Y la "ultraviolencia" comienza cuando a la salida ven a un viejo mendigo borracho, cantando canciones de su tierra irlandesa y lo apalean entre los cuatro. Poco después se oyen gritos en el interior de un teatro abandonado: la banda rival de Billyboy ha secuestrado a una mujer, la desnudan a la fuerza y se disponen a violarla entre todos; pero aparecen Alex y sus "drugos" buscando pelea, y con sus bastones derrotan a los secuaces de Billyboy, más numerosos y armados con navajas, y los siguen apaleando hasta que deben huir porque llega la policía.


No satisfechos aún, los "drugos" van a hacer una de sus "visitas sorpresa" a una casa de las afueras, con un letrero luminoso que pone "Hogar". Allí vive con su mujer un escritor que está tecleando su último libro. Un desconocido llama a la puerta afirmando que su amigo está desangrándose y que necesita llamar a un médico. Cuando les abren, es la banda de Alex que penetra en la casa, llevando todos máscaras con narices al estilo Pinocho. Destrozan todo lo que encuentran, violan a la mujer y propinan una paliza al escritor; mientras le daba patadas a él y desgarraba el vestido de ella, Alex acompañaba su "coreografía" entonando la canción Singin' in the Rain (Cantando bajo la lluvia). Para terminar la jornada, vuelven al Korova donde una mujer de unos cercanos estudios de TV se pone a cantar el Himno a la Alegría, que pertenece a la música favorita de Alex, la Novena Sinfonía de "Ludwig Van" (Beethoven). Ante la burla del Lerdo, Alex le golpea; eso hace que estalle la primera fricción en el grupo, debido a los métodos autoritarios de Alex.

Alex regresa a casa de sus padres a dormir, guarda el dinero "recaudado" en el cajón de su mesita junto a su serpiente, y para completar adecuadamente el día escucha un poco de la Novena Sinfonía del "divino, divino, Ludwig Van" y con ella entra en éxtasis. A la mañana siguiente, su madre le llama para ir a clase, pero él alega que le duele la cabeza; en realidad, no ha ido en toda la semana. Cuando por fin se levanta a quien encuentra es al "Asesor Postcorrectivo" P. R. Deltoid, un tutor que asigna el Estado a los jóvenes que hayan estado en el reformatorio para intentar evitar que reincidan. Deltoid se muestra "muy amigable" con Alex, llegando en sus toqueteos casi a la insinuación, al tiempo que le dice que quiere lo mejor para él, que la policía sospecha de él como causante de los incidentes de la noche pasada, y que la próxima vez ya no irá a un correccional sino a la cárcel. Alex hace protestas de inocencia. Cuando por fin se va Deltoid, Alex se viste de mariscal de campo y acude a la tienda de discos a preguntar por un encargo; allí encuentra a dos chicas lamiendo helados, a las que invita a oír música en su casa. Las lleva a casa de sus padres y realiza el acto sexual con ambas, una detrás de otra, una relación cuya trivialidad está subrayada por el rodaje a cámara rápida. A su salida de casa tras su "hazaña" ve que junto a la escalera le esperan sus tres "drugos", que desean un cambio en las reglas de jefatura. Se quejan de que Alex es muy autoritario, les da poco del producto de sus robos (otras bandas en cambio "colocan" lo que roban y obtienen pingües beneficios)... Alex les contesta que lo tienen todo, si les gusta un coche lo roban, si les gusta una mujer la violan, pueden sentirse los amos del mundo.

A partir de aquí una serie de desafortunados incidentes llevarán a nuestro violento protagonista a ser traicionado por sus "drugos", llevado ante la policía, después encerrado en la carcel y, más tarde, llevado a un centro médico donde le someterán a un tratamiento (la técnica "Ludovico") que le inhibirá de cometer más fechorías... y hasta aquí puedo leer para los que quieran ver, por primera vez, este inquientante film.

ANÁLISIS




Muchos son los aspectos y los puntos de partida desde los que se puede analizar esta película, aunque yo sólo pretendo aburriros con algunos de ellos. Lo primero que me llama la atención al "videar" esta cinta, es esa estética pseudo-futurista que, precisamente por ser sólo "pseudo" (quiere parecer futurista pero de forma abiertamente cutre, como los trajes que llevan los protagonistas) precisamente por eso, como digo, no pasa de moda casi cuarenta años después. La consecuencia directa es que, hayas visto cuando hayas visto la película, tanto la estética como el argumento parecen absolutamente actuales. Otro aspecto que sustenta la perpetua actualidad de la historia es (aunque esto es más culpa del novelista que del cineasta) la jerga inventada, denominada "nasdat" que utilizan los protagonistas. Si hubiera utilizado palabras de la época en que fué escrito, poco tiempo habría durado la juventud de sus personajes. En cambio al usar palabras traducidas libremente de idiomas como el ruso, los términos como "drugo" para referirse a los amigos y súbditos pandilleros, cobran un caracter eterno. Un individuo era un "cheloveco", una chica era una "debochka" o una "ptitsa", la cabeza era la "golova", la voz era la "golosa", "rota" era boca, "ruca", mano y "noga", pierna; los policías eran "militsos", el sacerdote era "chaplino" y "Bogo" era Dios.
 
Otro aspecto a resaltar de la película es sin duda su banda sonora, muy presente en la vida del protagonista, destacando por encima de cualquier otra composición, la Novena Sinfonía de Ludwig Van Beethoween. Esta obra le da a las imágenes una fuerza y provocan tal impacto visual que en la mente del espectador queda (o al menos en mi caso pasó) por mucho tiempo ligada la "Novena" a "La Naranja Mecánica". También es la obra preferida del protagonista y tiene un peso importante en el transcurso de la narración. Otra canción importante o, debiera decir, impactante del film es sin duda el Singin' in the Rain (Cantando bajo la lluvia), de Arthur Freed y elevada a la categoría de clásico gracias a film homónimo protagonizado por Gene Kelly y Debbie Reynolds. Como curiosidad comentaré que la elección de esa música fue algo totalmente inesperado, pues al rodar (o "improvisar") la escena del apaleamiento del escritor y la violación de su mujer, Kubrick sopesaba la posibilidad de hacerlo en silencio o con palabras. Se le ocurrió preguntar a Malcolm McDowell (alter ego de Alex, el protagonista): "¿Sabes cantar?" Y él le contestó: "Sólo sé una canción". Y empezó a cantar: "I'm singin' in the rain..." En esto Kubrick se levantó y abandonó bruscamente la habitación, volviendo una hora más tarde. Había llamado a la Warner para que consiguieran los derechos de la canción. Esta es de las pocas canciones que no pertenecen al género de música clásica que hay en la película.
 
Por último, el aspecto que quería resaltar de la película y que constituye, quizás, el motivo de su controversia. No es ni más ni menos que el mensaje que transmite la película. Kubrick fue duramente criticado por determinados sectores de la sociedad americana e incluso hubo numerosas denuncias de incitación a la violencia. Asesinatos y violaciones eran atribuidos al visionado de la película por jóvenes trastornados, lo que acaparó injustamente la atención de los medios (lo que no creo que le importase demasiado a la productora, Warner, que veía cómo se publicitaba gratuítamente la película y aumentaba el morbo por ir a verla). Pero el hecho de que haya más o menos escenas de violencia en la película no es relevante para dicha polémica. Lo verdaderamente turbador de la película es la ambigüedad moral frente al Mal. El hecho de que durante el tiempo que dura el film, en ningún momento te sientes identificado con la violencia que se ve, pero tampoco la ves extraña. En ningún momento se presenta al protagonista como alguien "malo", pero tampoco te llegas a creer el banal razonamiento de que es una víctima de la sociedad, pues pega y viola por puro placer.
 
Tras esto se podría decir que Kubrick no es ese intelectual de izquierdas (etiqueta puesta con bastantes prejuicios, por otro lado) que nos hizo creer en películas como Espartaco (lucha de clases) o 2001 (a lo que puede llegar la humanidad). Es más, hay quien ha tachado esta película de fascista. Yo no sabría decir en que rango del espectro político se mueve el director, pues para ello haría falta más que el visionado de sus películas. En cuanto a "La Naranja Mecánica", me inclino a pensar que, tanto el autor de la novela, como el cineasta, lo único que pretendían era reflejar una realidad en la sociedad, sin entrar a hacer juicios de valor dobre dicha realidad. Lo demás sólo son especulaciones.
 
En fin, una película que toca temas espinosos como la violencia explícita de la juventud, la hipocresía moral de las esferas políticas o el peligro de la privaciòn de la libertad mediante el condicionamiento de estímulos. Una obra de visionado imprescindible para reflexionar sobre nuestra sociedad.

1 comentario:

  1. Pues menos mal que no ibas a contar el argumento, en fin, si alguien no la ha visto, ahh, se siente!!! Es lo que tiene aburrirse en el curro, en fin. Reconozco que la "disección" de la peli es muy buena, y curiosamente también la he visto este finde en el cine, V.O.S. y merece muchísimo la pena verla en pantalla grande. Recomendable, eso sí, ya sabéis que revuelve un poco las entrañas.
    Saludos!!!

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